En el período de Ernesto Pérez Balladares (presidente del PRD) se aprobó, sancionó y ejecutó una ley que creaba la polémica Sala Quinta; incluso fueron nombrados los magistrados y estos ejercieron en los cargos cerca de seis meses. Igual que ahora, en los tiempos de Pérez Balladares la famosa sala era inconstitucional, pero el PRD con todos sus dirigentes la defendieron precisamente diciendo que los panameñistas eran unos analfabetas, porque se oponían con más vehemencia. Hoy se unen: los panameñistas como comedia, los PRD como tragedia.
Durante todo el período de las dictaduras de los PRD (1968-1983) los panameñistas fueron perseguidos, deportados y quién sabe qué otras cosas más; hoy sus dirigentes se unen con sus detractores y en un acto de servilismo politiquero dicen que es por defender la patria.
Ricardo Martinelli es una creación del PRD, es socio en negocios de los más grandes magnates que dirigen el PRD (tienen muchas empresas en sociedad), está aplicando la misma política que en su tiempo aplicó Manuel Antonio Noriega. Noriega fue vulgarmente apoyado hasta las últimas consecuencias por los dirigentazos del PRD. Noriega y Martinelli tienen el mismo sistema de gobierno; el mismo que tuvo en su tiempo Pérez Balladares (presidente 1994-1999).
¿Cómo puede un humilde militante del panameñismo confiar en esa alianza cínica que han compuesto sus dirigentes con sus detractores?
La política de Martinelli va dirigida a los ricos y magnates (incluyendo dirigentes del PRD) y las represiones al pueblo que ha hecho Martinelli son precisamente defendiendo esa política que beneficia a magnates del PRD. ¿Cómo esperan los dirigentes panameñistas que un humilde indígena ngäbe buglé, apaleado por la policía en defensa de los magnates, apoye ahora a los dirigentes del PRD? ¿Cómo esperan los dirigentes panameñistas que un humilde campesino de Gualaca, que por muchos años peleó con el vecino (miembro del PRD) defendiendo sus ideales, acepte como un honor esa alianza cínica con sus detractores?
Por lo visto el señor Bobby Eisenmann tenía razón cuando renunció a un puesto como asesor que le dio la señora Mireya Moscoso (presidenta panameñista 1999-2004), cuando dijo que “ese gobierno (los panameñistas) era una cueva de corruptos”.
Mi humilde opinión es que Varela y sus seguidores debieran actuar con un poco más de dignidad y con un poco menos de cinismo.
