Los sistemas financieros nacionales deben estar adecuados a reglas y normas internacionales para poder ser legitimados por las entidades financieras internacionales.
En la industria marítima internacional estamos sujetos a cumplir con las reglamentaciones técnicas impuestas por organismos internacionales, para que los buques que enarbolan la bandera panameña, puedan navegar los mares.
En materia tributaria cada vez es mayor la exigencia de la cooperación internacional en el intercambio de información, así como en la adecuación de nuestras leyes para acabar con el anonimato en las sociedades anónimas y cuentas bancarias.
Los países no pueden disponer unilateralmente en la destrucción de sus bosques y recursos marinos, sin sufrir el repudio y la condena de la comunidad internacional.
Los Estados están obligados a preservar la fauna y realizar un esfuerzo por salvar las especies en extinción. Los Estados no pueden ser irresponsable en la emisión de gases y productos químicos en el ambiente.
Estamos cada vez sujetos a más reglas internacionales, que limitan el concepto de soberanía, que privó durante el siglo XX.
Los gobernantes, especialmente los nuestros, deben entender que nadie puede excluirse o pretender retirarse de organizaciones internacionales, bajo el entendimiento que cada gobernante es libre de hacer lo que le venga en gana dentro de su Estado.
La Cinta Costera III como proyecto vial que pretende conectar la calzada de Amador con la Avenida Balboa, mediante un viaducto por el mar cercano al Casco Antiguo, no es un tema exclusivo de la República de Panamá. Hay una nominación que el Casco Antiguo de la ciudad de Panamá se ganó frente al mundo y eso tiene un valor para la nación panameña.
Hacer ver que, el negocio detrás del viaducto es más importante que la denominación de Patrimonio histórico para la Humanidad de ese sector de la ciudad de Panamá, es un error garrafal.
La Unesco no ha aprobado el viaducto. El Gobierno Nacional fue con un discurso distinto a la Cumbre de la Unesco en San Petersburgo.
Señalaron que la obra no se había construido. Lo cual es una verdad a medias porque la orden de proceder ya se otorgó.
La Unesco, a pesar de la mala información otorgada al Presidente de la República, no aprobó la Cinta Costera IIII. P idió más estudios. Lo que significa que el viaducto está detenido, hasta que la Unesco apruebe los nuevos estudios solicitados.
No hay por ende una Cinta Costera III por el momento. Y con el hoyo financiero en que se encuentra el Gobierno Nacional, estoy seguro que no habrá viaducto en el Gobierno del Cambio.
