Economía (110)
Llega diciembre y, con esto, una de las mayores promesas para los dueños del capital es obtener ganancias con la llamada “realización mercantil en el proceso de adquisición de objetos de consumo”. La compra de símbolos sociales –a través de la adquisición de artículos– por parte de miles de panameños de diferentes estratos sociales, conforma este cíclico modelo que se distribuye de forma global en las conciencias de las sociedades del nuevo siglo.
En Panamá, las entidades bancarias tienen un alto rendimiento anual; loable desde casi todo punto de vista. Lo que no es nada loable es que nuestro sistema financiero se preste para que algunos de sus participantes se conviertan en corsarios, con una patente “amparada” por la ley y hacerse dueños de un monopolio de servicios que involucra negocios bancarios, fiduciarios y de aseguración, donde muchas veces incluso comparten las mismas juntas directivas.
Si lees la obra de Jonathan Black, Megacorps, encontrarás un panorama muy aproximado de cómo los tentáculos de las grandes corporaciones extendidas por el mundo estrujan, como pulpos, a las naciones más pequeñas.
Me imagino que usted últimamente ha escuchado muchas noticias acerca del abismo fiscal o fiscal cliff del Gobierno de Estados Unidos (EU). Para los que no están familiarizados con este término, se trata de un aumento en los impuestos que pagará el pueblo americano (en realidad lo que se hace es dejar expirar recortes a las tasas de impuestos que hizo George W. Bush hace unos años) combinado con una serie de recortes en los gastos y programas sociales del gobierno federal.
La globalización ha permitido que los países que conforman el sistema mundial logren una mayor diversificación y crecimiento a través de la integración. Sin embargo, visto a la inversa, esta ventaja conlleva paralelamente el riesgo de que se contagien las naciones cuando la economía pierde dinamismo o el sistema sufre quebrantos.
El tema de las Normas Internacionales de Información Financiera (NIIF) ha estado en el ojo del huracán por más de 30 años. Varias demandas se han interpuesto por su aplicación inconsulta, es decir, sin cumplir con el debido proceso.
Si bien las perspectivas regionales son positivas, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) y la Organización Internacional del Trabajo (OIT) advierten que los países de la región tendrán un desempeño heterogéneo. En un grupo de naciones se registra una desaceleración, tanto en la generación de empleo en general, como del empleo formal, mientras que en otro se aprecia un mayor dinamismo gracias a un crecimiento económico basado en un incremento relativamente elevado de la inversión, tal es el caso de Chile, Ecuador y Panamá o de las exportaciones como Costa Rica, México y Nicaragua.
El tratado de libre comercio (TLC) o tratado de promoción comercial (TPC), como se le quiera llamar, ha dejado a Panamá en mala posición agroproductora. Para nuestra nación, el desgravamen rápido de aranceles y las imposiciones fitosanitarias por parte de Estados Unidos llevará a los agricultores panameños contra una esquina en la que solo golpes recibirá hasta que cada uno comience a tirar la toalla y se arrodillen ante ellos.
La actividad económica de los pueblos está centrada en la persona humana, en su familia, y más allá en el barrio y la sociedad civil, todo lo cual debía reflejarse en los organismos políticos y, finalmente, en el Gobierno; pero... ¿es así como funciona el asunto en nuestro patio? La Constitución panameña, en su artículo 282, dice que la economía “corresponde, primordialmente, a los particulares”, y los particulares funcionan en el ámbito familiar y de su comunidad inmediata; si es que estas son funcionales. Y cuando tenemos una crisis económica en el ámbito familiar es probable que allí primen problemas morales que afecten la funcionalidad del conjunto familiar. En síntesis, no es difícil predecir un descalabro económico cuando vemos una crisis moral en el ámbito familiar; lo que asusta, ya que en nuestro país más del 75% de los niños nace fuera del matrimonio.
La economía está “volando”. El ministro de Economía y Finanzas, Frank De Lima, recientemente confirmó que el producto interno bruto (PIB) crecerá 10% este año, superando los pronósticos iniciales, mientras que informes del Ministerio de Trabajo confirman la existencia de 100 mil vacantes en la empresa privada (excluyendo actividades agrícolas) y 233 mil 894 nuevos contratos de trabajo entre enero y julio 2012 (37% indefinidos, 38% definidos y 25% por obra determinada), superando en 7.2% los 218 mil 133 reportados para el mismo período del año pasado. ¡Excelente! Pero hay nubes en el horizonte. Un análisis del Sistema Nacional Integrado de Estadísticas Criminales reveló que a julio de 2012 había 7 mil 500 pandilleros en Panamá, cifra que debe ser analizada en el contexto de un informe de las Naciones Unidas de 2007 que reportaba la existencia de mil 385 pandilleros en Panamá. Es decir, se ha producido un aumento del 446% en el número de miembros de estas bandas en los últimos cinco años.
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