El gobierno y los estudiantes acordaron reunirse nuevamente el miércoles de la próxima semana, en una instancia en la que ambas partes expondrán su visión sobre la gratuidad del sistema educativo, uno de los más caros y segregados del mundo tras las reformas del dictador Augusto Pinochet (1973-1990).
"Logramos hacer prevalecer una de nuestras demandas principales que es la gratuidad, que es el principal tema que se discutirá en la próxima reunión", dijo al salir la dirigenta estudiantil Camila Vallejo.
Por su parte, Bulnes se mostró satisfecho con las primeras conversaciones, aunque aseguró que esperaba un "gesto" por parte de los estudiantes respecto al retorno a la actividad académica.
Para el ministro, uno de los principales objetivos es alcanzar a "compatibilizar las movilizaciones con la vuelta a clases".
En tanto, el presidente Sebastián Piñera anunció un aumento del 7,2% en los recursos destinados a educación en los presupuestos del gobierno central para el próximo año que serán enviados al Congreso para su discusión.
"(El presupuesto) considera recursos por 11.650 millones de dólares, lo que significa un crecimiento de 7,2%, y absorbe más del 25% del crecimiento total del gasto público, y representa el presupuesto de educación más grande de nuestra historia", dijo Piñera en un mensaje en cadena nacional.
Más temprano, decenas de miles de estudiantes marcharon frente a la Universidad de Santiago, en el centro de la capital chilena, en una ruta acordada con el gobierno.
Unas 90.000 personas participaron de la movilización según los organizadores, mientras que la policía aún no había dado una estimación de asistentes.
La masiva marcha se inició de forma pacífica pero, en un hecho confuso, se salió de la ruta autorizada y Carabineros (policía) utilizó gases lacrimógenos y vehículos lanza-agua para dispersar a los manifestantes, cerca de una sede de la Universidad de Chile donde debía concluir con un acto cultural.
Centenares de encapuchados -que como en anteriores protestas se descolgaron de la marcha- lanzaron palos, piedras y pintura contra los uniformados, además de armar barricadas y destruir mobiliario urbano, lo que dio pie a un violento enfrentamiento con la policía que puso un abrupto fin a la manifestación.
Hubo bombas lacrimógenas lanzadas por la policía que cayeron en viviendas y edificios privados, causando alarma entre los habitantes de la zona donde se produjeron los incidentes, según imágenes difundidas por la televisión chilena.
Vallejo criticó la actuación policial: "Es el colmo que se nos reprima de esta forma. Carabineros tendría que haber colaborado para controlar la manifestación, pero no reprimirla. Si hay estudiantes que creen que la manifestación sigue por otro recorrido, debió guiarlos".
La marcha dejó 58 detenidos y cuatro agentes heridos, según datos entregados a la AFP por la policía.
Una última encuesta, conocida el martes, reveló que un 89% de la población apoya el reclamo estudiantil de una educación pública gratuita y de calidad en una país que cuenta con uno de los sistemas educativos más segregados del planeta, producto de las reformas liberales impuestas por la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990).
Estudiantes y policías chilenos se enfrentan durante una manifestación en Santiago, el 29 de setiembre de 2011. Las movilizaciones estudiantiles por una educación de calidad y gratuita se han registrado desde hace cinco meses con convocatorias que han superado las 80.000 personas y que en su mayoría concluyeron con disturbios entre manifestantes y policías.
